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Cómo saber si una carta Pokémon es falsa: 7 pruebas que puedes hacer en casa

Las falsificaciones han mejorado mucho y algunas engañan en la mano. Siete pruebas ordenadas de la más rápida a la de último recurso, más las dos señales que no están en la carta sino en la venta.

5 min de lectura Myntic

Carta Charizard japonesa sellada en estuche PSA, ejemplo de pieza con autenticidad certificada

Las falsificaciones de cartas Pokémon llevan décadas circulando, y han mejorado mucho. Las de hace quince años se detectaban de lejos. Las de ahora engañan en una foto de internet, y algunas engañan incluso en la mano si no sabes dónde mirar.

La buena noticia: casi ninguna sobrevive a más de dos pruebas seguidas. Aquí están, ordenadas de la que puedes hacer ahora mismo a la que solo usarías como último recurso.

1 · La prueba de la luz

Es la más rápida y la que más falsificaciones tumba.

Una carta Pokémon auténtica no es una sola capa de cartón. Son tres: una capa frontal, una capa interna de material opaco y una capa trasera. Esa capa del medio está ahí precisamente para que no se transparente la carta cuando la sostienes contra la luz en una partida.

Cómo hacerla: pon la carta delante de la linterna del teléfono, en un cuarto en penumbra.

  • Auténtica: la luz apenas pasa. Se ve un halo en los bordes, poco más.
  • Falsa: se transparenta la ilustración, el texto o ambos. Muchas falsificaciones son cartón de una sola capa.
AUTÉNTICA capa frontal núcleo opaco capa trasera La luz no pasa FALSA una capa La luz atraviesa Pon la carta delante de la linterna del teléfono, en penumbra. Si ves la ilustración a través, no es auténtica.
Corte esquemático. El núcleo opaco existe para que la carta no se transparente en una partida: por eso la prueba funciona.

Ojo con el falso positivo: compara siempre contra otra carta del mismo idioma y época que sepas auténtica. El grosor cambia entre ediciones.

2 · El color del reverso

El reverso azul de Pokémon tiene un tono muy concreto, y es de lo que más cuesta clonar.

Las falsificaciones suelen fallar por dos lados: un azul demasiado saturado y brillante, o uno apagado y grisáceo. Al lado de una carta real, la diferencia salta.

Mira también el degradado del centro y la nitidez del logo de la Poké Ball. En las falsas es habitual que el contorno esté emborronado, como si la imagen se hubiera escalado mal.

3 · La tipografía y las faltas

Aquí caen muchísimas. Las falsificaciones se hacen copiando imágenes de internet y reescribiendo textos, y en el proceso se cuelan errores que una imprenta oficial no comete nunca:

  • Faltas de ortografía o de puntuación en el texto de ataques
  • Tipografía distinta: demasiado gruesa, demasiado fina o con otro espaciado
  • Texto mal alineado o pegado al borde de su caja
  • Símbolos de energía con el color o la forma cambiados
  • Números de HP o de daño con un tamaño que no corresponde

Coge una carta auténtica del mismo idioma y ponlas lado a lado. Es asombroso lo evidente que se vuelve.

4 · El tacto y el brillo

Una carta auténtica tiene un acabado satinado, con una textura fina que se nota al pasar el dedo. Las falsificaciones suelen ir a uno de los dos extremos: demasiado brillantes, como plastificadas, o demasiado mates y ásperas, como papel fotográfico barato.

El sonido también delata. Una carta real, al doblarla mínimamente entre los dedos, tiene una rigidez concreta. Las falsas suelen ser más flexibles o más quebradizas.

5 · El holograma

En las cartas holográficas, el patrón del foil sigue un diseño específico según la era del set y se comporta de forma predecible al inclinar la carta.

En las falsificaciones el foil suele ser:

  • Un brillo plano y uniforme, tipo purpurina, sin patrón
  • Holográfico en zonas donde la carta real no lo es
  • Del mismo tipo en toda la carta, cuando la original mezcla acabados

6 · Los bordes y el corte

Mira el canto de la carta de lado, con luz. Una carta auténtica tiene un corte limpio y, en las capas, se aprecia esa línea interna oscura de la que hablábamos en la primera prueba.

Las falsas muestran a menudo cortes irregulares, rebabas, o bordes donde se ve el blanco del cartón en toda su profundidad.

7 · El detalle del set

Abajo de la carta van el símbolo de expansión, el número de carta y el copyright. Comprueba tres cosas:

  • Que el número existe de verdad en ese set. Cualquier base de datos pública te lo confirma en segundos.
  • Que el símbolo de rareza corresponde con lo que dice ser.
  • Que el año del copyright es coherente con el set.

Es la prueba que más falsificaciones «de calidad» tumba, porque quien las fabrica se centra en que la carta parezca bonita, no en que los metadatos cuadren.

Dos señales que no son de la carta, sino de la venta

La mayoría de la gente que compra una falsificación no falla al examinar la carta: falla antes, al elegir dónde comprarla.

El precio

Si una carta que se mueve en veinte mil pesos te la ofrecen en tres mil, no has encontrado una ganga. El mercado de coleccionables es transparente y está muy vigilado: nadie regala piezas por desconocimiento, y menos varias veces seguidas.

Las fotos

Desconfía de fotos de catálogo, imágenes sacadas de internet o ángulos que esconden los bordes y las esquinas. Un vendedor serio te manda la carta real, por las dos caras, con luz directa y en ángulo. Si te pone pegas para eso, ya tienes tu respuesta.

La prueba que existe pero no deberías usar

Circula el consejo de rasgar la carta por una esquina para ver si aparece la capa negra interna. Funciona, sí. Y destruye la carta.

Solo tiene sentido en un caso: una carta que ya diste por falsa y de la que quieres salir de dudas. Nunca en una que pretendas conservar o vender.

Y si aun así no estás seguro

Cuando el importe lo justifica, la respuesta definitiva la da una calificadora. Mandarla a certificar no solo te dice si es auténtica: además la deja sellada y con un número de certificado consultable para siempre.

Ese es el motivo real por el que existen los slabs. No es la nota: es que a partir de ese momento la discusión sobre si es real se acabó.


Si prefieres saltarte la duda: todas las piezas de nuestra selección de slabs llegan certificadas por PSA, CGC, BGS o SGC, y cotejamos cada número con la base de datos pública de la calificadora antes de publicarlas. Y si tienes una carta en casa que no sabes si es auténtica, escríbenos con fotos: te decimos qué vemos, sin compromiso.